A pesar de la presencia cada vez más evidente de la sexualidad y la genitalidad en nuestra vida cotidiana, todavíanos falta una verdadera visión integral de la educación afectiva y sexual. ¿Por dónde empezar? La autora nos hace una completa introducción al tema y nos da pistas sobre el papel de los varios agentes, sobre los contenidos que tendría que incluir este enfoque y las posibilidades que nos ofrece ya el currículum de Primaria.

Las escuelas públicas catalanas tienen un bonito camino delante para incorporar la educación afectiva y sexual integral (EASI). Para empezar, os recomendamos que consultéis las recomendaciones de la Estrategia de Salud Sexual y Reproductiva del ayuntamiento de Barcelona que, a través de su grupo de educación, el 2016 publicó los Criterios de calidad de las intervenciones de educación afectiva y sexual implementadas en los centros educativos de Barcelona (Criteris de qualitat de les intervencions d’educació afectiva i sexual implementades als centres educatius Barcelona[1]). En esta publicación se orienta la intervención que se recomienda hacer por cada grupo de edad, respondiendo así a una de las preguntas más frecuentes de los adultos que se disponen a ofrecer EASI: Cuando empezar a hablar de sexualidad con los niños? Qué abordar en cada etapa?

Por otro lado, la Generalitat de Cataluña ha aprobado recientemente la aplicación del programa Coeduca’t (Coedúcate) [2], para incluir la educación afectiva y sexual en 300 centros escolares catalanes, para implementarse a lo largo de 3 años, desde la educación infantil y primaria, hasta la educación secundaria. En este sentido, seguir la pista de los centros beneficiarios y tener en cuenta las indicaciones que el programa Coeduca’t acabe señalando podrán ser un buen faro para los centros y proyectos educativos del conjunto del territorio.

Proyecto transversal

Si queremos reflexionar sobre el papel de los diferentes agentes educativos conel propósito de incorporar la educación afectiva y sexual integral, habremos de tener en cuenta:

1.

En primer lugar, para poder ofrecer EASI en las escuelas, hace falta que el equipo directivo y el claustro de profesores se informen y se formen sobre las diversas temáticas que implica la EASI y tomen una decisión conjunta sobre el compromiso de ofrecer EASI en el centro o proyecto escolar al cual pertenecen.

2.

En segundo lugar, las comisiones o los referentes de los centros en temas de género, igualdad o coeducación también son claves para calibrar el clima político entre las familias y las dimensiones más centrales que hay que empezar a trabajar en el proyecto para iniciar el EASI.

3.

Si la intervención en EASI es transversal de centro, todos los niños se beneficiarán y desde la comunidad educativa habrá que escuchar a las familias que tengan miedos, diferencias o prejuicios, acompañarlas de la mejor manera y esforzarse para acoger la EASI como la ganancia de derechos, seguridad y salud sexual y reproductiva que representa en relación con los niños y para el conjunto de la sociedad.

4.

Hoy en día la promoción de la salud sexual y la EASI se reconocen como un derecho de los niños, adolescentes y jóvenes en todas las edades.

Más allá de las posiciones ideológicas, culturales, religiosas o de la voluntad de los diferentes agentes de la comunidad educativa, locierto es que hoy en día la promoción de la salud sexual y la EASI se reconocen como un derecho de los niños, adolescentes y jóvenes en todas las edades y por tanto y, siguiendo las indicaciones de la Organización Mundial de la Salud[3], la Organización de las Naciones Unidas por la Educación, la Ciencia y la Cultura[4] y los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Agenda 2030[5], es un compromiso y una responsabilidad de los gobiernos ofrecer EASI y recursos para que los profesionales cuenten con la información y formación necesaria para adaptar la EASI en cada etapa madurativa y a los contextos educativos específicos.

Selección de materiales que van en la Maleta de Recursos de Júlia Sánchez

Dentro del currículum

HYay varios ámbitos curriculares que nos pueden permitir tirar del hilo para ofrecer una mirada más completa sobre el hecho sexual humano.

Por otro lado, y de acuerdo con el currículum oficial de la educación primaria, hay varios ámbitos curriculares que nos pueden permitir tirar del hilo para ofrecer una mirada más completa sobre el hecho sexual humano y los contenidos específicos que pueden ser adecuados para los alumnos en cada etapa madurativa. Igualmente, en el ámbito legislativo, ya se contempla la importancia de la igualdad de oportunidades entre las chicas y los chicos, se apuesta por evitar el acoso o las discriminaciones por motivo de sexo y género, y se contempla el compromiso de evitar las violencias de género y fomentar la igualdad de oportunidades.

Concretamente, el currículum oficial de la educación primaria[6] tiene en cuenta contenidos relacionados con el conocimiento del medio, que incluye la salud, el equilibrio personal o la reproducción humana; también incluye el ámbito de la educación física, ofreciendo contenidos sobre la expresión y la comunicación corporal y la higiene corporal; desde el ámbito lingüístico se trabaja la comunicación oral y escrita y se puede tener en cuenta el lenguaje inclusivo y desde los ámbitos más transversales, como las competencias digitales o el ámbito de la autonomía, la iniciativa personal y el emprendimiento, podemos abordar el tratamiento de la información digital, el autoconcepto o la toma de decisiones. Todos estos contenidos curriculares pueden ser la base para facilitar la educación afectiva y sexual, como veremos a continuación.

Así pues, más allá de los compromisos y recursos que tienen que existir para facilitar el EASI, también podemos pararnos a compartir diferentes indicaciones para acercar los contenidos a los alumnos, partiendo del currículum de la educación primaria:

1.

La especie humana no solo se reproduce sino que crea y configura sistemas de crianza para acoger a la nueva criatura, relaciones de confianza y de convivencia diversas.

En primer lugar, cuando habléiis de reproducción, os invitamos a levantar la mirada de los libros de texto y a reconocer a los alumnos reales que tenéis en las aulas, dentro de este relato de la reproducción biológica de la especie humana. Los niños y adolescentes que están en las aulas han nacido, igual que nosotros, y año tras año lo celebran, en cada fiesta de cumpleaños. Más allá de la reproducción humana, las personas nacemos. Y antes de esto nos han gestado y parido, nos han concebido. La concepción de una vida humana no solo pasa por la unión de las células, del óvulo y el espermatozoide y de su relación con los aparatos reproductivos y la práctica del coito. Concebimos una vida humana porque la deseamos, porque lo decidimos, o cuando menos, porque decidimos seguir adelante con los embarazos que son deseados y podremos sostener. La especie humana no solo se reproduce sino que crea y configura sistemas de crianza para acoger a la nueva criatura, relaciones de confianza y de convivencia diversas, vínculos familiares y de compromiso, relaciones puntuales o sostenidas para acoger y acompañar una nueva vida.

2.

La educación sexual existente se puede ampliar, dotar de sentido y significado y adaptar a la vivencia real de los alumnos; a la vez que puede calmar y resolver muchas dudas.

Cuando hablamos de salud e higiene en las escuelas, más allá de la importancia de lavarse las manos, de tener una buena dieta, de hacer ejercicio y reforzar una imagen corporal positiva y saludable, podríamos añadir que entre los 8 y los 14 años las chicas, y entre los 10 y los 16 años los chicos, nuestros alumnos estarán atravesando una de las épocas de mayor transformación corporal de sus vidas: la pubertad. Si podemos medir los cambios de peso y altura aplicada a los cambios puberales, si podemos ofrecer un valor real a la alimentación, al descanso y a la higiene mental y física para tener un buen desarrollo madurativo, si podemos ubicar el ciclo reproductivo humano dentro de la sexualidad humana y por lo tanto dentro de los cambios de las hormonas sexuales, que se activan en la pubertad y que evolucionan cíclicamente en los cuerpos de los chicos y de las chicas, durante la adolescencia, parece que la educación sexual existente se puede ampliar, dotar de sentido y significado y adaptar a la vivencia real de los alumnos; a la vez que puede calmar y resolver muchas dudas que de otra manera quedan en manos del silencio, la vergüenza, la culpa, las falsas creencias y los mitos antiguos.

3.

Juegos explícitamente genitales que a menudo pasan desapercibidos para los maestros y que otras veces, a pesar de saberlo, dejamos que los niños jueguen sin límites ni consignas explícitas.

En tercer lugar, tenemos aquel currículum oculto que a menudo no pasa desapercibido en los pasillos de los institutos y que, si nos fijamos, tampoco está ausente en los rincones escondidos de los patios de primaria y en el centro de muchos patios de la educación infantil. Me refiero a los juegos explícitamente genitales que a menudo pasan desapercibidos para los maestros y que otras veces, a pesar de saberlo, dejamos que los niños jueguen sin límites ni consignas explícitas. Quizás la mayoría les enseñamos, sin quererlo, que son juegos que tendrán que hacer fuera de la escuela o a escondidas, sin que los pillen. Este currículum oculto no pasa desapercibido, por suerte o por desgracia, del recuerdo de los que fuimos una vez niños y recordamos aquellas bodas en el patio, aquel jugar a médicos, a madres y padres, a novios, etc. Juegos que implicaban o no el contacto genital, pero que muchas veces implicaban a los niños más curiosos, inocentes o con mayores carencias afectivas, a vivir experiencias no consensuadas que podían invadir su intimidad afectiva y física, o llevarlos a disfrutarla sin palabras, en silencio y a escondidas. Quizás el ámbito curricular vinculado a la autonomía y a la toma de decisiones, tendría que servir también para construir una autoimagen completa, como seres sexuados que somos, y facilitar un pretexto claro en el currículum de la educación primaria para habla del respecto al propio cuerpo y al de los otros, para educar en el aprendizaje de la expresión asertiva de las necesidades, deseos y límites; en el aprendizaje y la práctica del consentimiento. Igualmente, es urgente establecer espacios de tutoría o contenidos específicos por la promoción de la salud y la prevención de los abusos sexuales.

4.

Podemos reconocer las diversidades corporales, funcionales, étnicas, culturales, y en la construcción de las identidades, las expresiones de los géneros o la orientación de los deseos.

En cuarto lugar, hemos de profundizar en la riqueza de las diversidades que nos atraviesan y que pueden derivar en pretextos de acoso o discriminación entre compañeras, si no las legitimamos y atendemos equitativamente. Así el EASI tiene que trabajar transversalmente, y a través de la expresión física, artística, cultural o de género en las escuelas. Tirando de este hilo podemos reconocer las diversidades corporales, funcionales, étnicas, culturales, y en la construcción de las identidades, las expresiones de los géneros o la orientación de los deseos. Los extremos, el binarismo, las identidades estancas pueden calmar a algunas personas, nos facilitan un marco inmóvil de la realidad, nos permiten decir: “yo soy niña y bastante, ya se quién soy, porque las niñas son de determinada manera”, y esto puede relajar inconscientemente a muchas personas, también adultas. Pero la realidad es diversa y cambiante, las identidades son complejas y hace falta que progresivamente los niños puedan vivir y experimentar en las diversidades que les sean posibles. Disponer de vestuarios diversos, con colores, y oferta de juguetes, roles y prácticas diversas nos enriquece y flexibiliza. No será lo deseado por todo el mundo, pero hay que comprender que la diversidad no es una elección, simplemente es una realidad. Todas somos diversas ante los ojos de los otros, a lo largo de nuestra biografía personal cambiamos y nos diferenciamos, también de nosotros mismas.

5.

Cuando recojo los testigos de los alumnos en las aulas, hablando del buen trato, los niños que han sufrido o sufren violencias y discriminaciones saltan realmente a la vista.

Finalmente, habrá que ofrecer un espacio de honor a la prevención de las violencias de género, a la prevención, detección y reparación del sexismo, la misoginia y el machismo. Según mi experiencia, si preguntamos en una clase quien ha sufrido violencia o discriminación por motivos de género, no lo sacaremos en claro, todo el mundo se ha sentido ofendido en alguna ocasión, todos los niños, adolescentes y jóvenes te dirán que han sido agredidos, que han vivido injusticia y han sufrido. Y si bien es esencial escuchar estas situaciones, nuestra propuesta es primero partir de un lugar de salud y de seguridad para evaluar las violencias vividas y ejercidas. Es decir, queremos empezar por preguntar: ¿Cómo nos sentimos queridos en casa? ¿Cómo me quiera, me cuida y me respeta mi madre, mi padre, mis madres, abuela o abuelo? ¿Cómo me respetan y aprecian los compañeros de clase, mis amigas y amigos? ¿En qué siento el amor de los animales de compañía? ¿El aprecio de las tutoras o las entrenadoras? ¿Qué señales de buen trato, respeto y agradecimiento sabemos reconocer, apreciar y expresar? Cuando recojo los testigos de los alumnos en las aulas, hablando del buen trato, los niños que han sufrido o sufren violencias y discriminaciones saltan realmente a la vista. Ves a los niños con sus cabezas gachas, sus declaraciones explícitas y detalladas de las veces, negligencias o amenazas que viven por parte de sus familias o, en alguna ocasión, de sus compañeros. Abusos, negligencias graves y discriminaciones establecidas, violencias hacia los niños. Trabajar las violencias es acuciante. Y ser conscientes de los determinantes que las hacen más crudas por unos colectivos que otros, urgente.

Con todo, deseo que estas reflexiones os den pistas para hacer efectiva la educación afectiva y sexual que se merecen nuestros alumnos. Desde una mirada amplia e integral hacia las sexualidades, más allá de las prácticas sexuales adultas, y ofreciendo una dimensión más significativa, completa y adecuada a las experiencias reales de los niños, adolescentes y jóvenes.



[1]    Ajuntament de Barcelona. (2016). Criteris de qualitat de les intervencions d’educació afectiva i sexual implementades als centres educatius de la ciutat de Barcelona. Barcelona: Estratègia per la salut sexual i reproductiva (ESSIR).Podemos encontrar otros planes de educación en otras comunidades autónomas, com por ejemplo en Plan de coeducación 2017-2021 para los centros educativos y comunidades educativas de Navarra o el programa Skolae, un itinerario para aprender a vivir en igualdad

[2] Coeduca’t. (2019). Departament d’Educació de la Generalitat de Catalunya. Recuperado el 17 de Septiembre de 2019 de http://ensenyament.gencat.cat/ca/arees-actuacio/centres-serveis-educatius/altres-programes-educatius/coeducat/.

[3] Organización Mundial de la Salud. (2018). La salud sexual y su relación con la salud reproductiva: un enfoque operativo. Ginebra: OMS.

[4]  Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (2018). Orientaciones técnicas internacionales sobre educación en sexualidad. Un enfoque basado en la evidencia. Paris: UNESCO.

[5] Organización de las Naciones Unidas. (2015). Objetivos de Desarrollo Sostenible. Recuperado el 25  de Septiembre de 2015 del Centro de notícias de la ONU a https://www.un.org/sustainabledevelopment/es/2015

[6] Real Decreto 126/2014, de 28 de febrero, por el que se establece el currículo básico de la Educación Primaria. Boletín Oficial del Estado, 52, de 1 de marzo de 2014.