El aprendizaje de las fracciones y de sus propiedades con materiales manipulativos desde la vivencia y el descubrimiento, permite que se entiendan y se integren estos conceptos ya desde el principio. Acercarnos a las matemáticas desde la experiencia y el juego, integrar lo que estamos haciendo, y después poner nombre, podría ser un camino mucho más ligero, amoroso y efectivo.L’aprenentatge de les fraccions i de les seves propietats amb materials manipulatius des de la vivència i la descoberta, permet que s’entenguin i s’integrin aquests conceptes ja des del principi. Apropar-nos a les matemàtiques des de l’experiència i el joc, integrar el que estem fent, i després posar-hi nom, podria ser un camí molt més lleuger, amorós i efectiu.

Las fracciones aparecen en el currículum de primaria a ciclo medio, de los 8 a los 9 años, y en algunos libros de texto, a ciclo inicial. Hasta este momento, en el ámbito escolar, los niños conocían los números naturales, aquellos que puedes colocar en una recta numérica; que si los sumas dan un cantidad mayor, y si los restas, una de menor. Incluso más adelante, cuando se introduce la multiplicación y la división, pasa lo mismo. Las multiplicaciones hacen los números más grandes y las divisiones más pequeños. También sabes que detrás del 2 va el 3, y después el 4, y que van asociados a una cantidad concreta.

Pero cuando llegan las fracciones y nos hablan que son una relación entre dos números naturales, que entre una y la otra hay infinitas fracciones, y que una fracción puede tener una fracción equivalente, es decir, otra que tiene el mismo valor que ésta, pero que se escribe diferente, la cosa se empieza a complicar.