Los problemas de aprendizaje, especialmente con la lectura y la escritura, pueden tener el origen en los reflejos primarios retenidos.

La política educativa de los sucesivos gobiernos se ha focalizado cada vez más en los resultados que no al comprender los procesos con que los niños aprenden.

Los niños saludables, nacidos a término, son equipados con un conjunto de reflejos primitivos, que apoyan a la supervivencia en los primeros meses de vida.

Los niños saludables, nacidos a término, son equipados con un conjunto de reflejos primitivos, que apoyan a la supervivencia en los primeros meses de vida. Ejemplos de reflejos primitivos son el de búsqueda y el de succión, que facilitan la alimentación; o el reflejo de prensión y otros reflejos que responden directamente a la estimulación del mecanismo del equilibrio.

A medida que las conexiones en los centros superiores del cerebro se desarrollan durante los primeros seis meses de la vida post-natal, estos reflejos primitivos tempranos son inhibidos y/o transformados en reacciones posturales, que proveen de los cimientos para el control subconsciente de la postura (necesario para poderse sentar), equilibrio (necesario para proveer una base estable para los movimientos de los ojos involucrados en la lectura, la escritura y la copia) y la coordinación (el medio de expresión en el aula). En términos neurológicos, el proceso temprano de integración consiste en la transición desde la respuesta del tronco encefálico del cerebro hacia la respuesta controlada corticalmente.

Numerosos estudios previos han señalado la relación entre los reflejos primitivos residuales y los males resultados académicos.

Si los reflejos primitivos son retenidos más allá del primer año de vida o las reacciones posturales no se desarrollan plenamente, proveen signos de inmadurez en el funcionamiento del sistema nervioso central, pueden interferir con el desarrollo natural y contribuir a dificultades posteriores en el desarrollo psicomotriz, afectando a las habilidades sociales y al rendimiento escolar. Numerosos estudios previos han señalado la relación entre los reflejos primitivos residuales y los males resultados académicos.

En 1996, basado en un método originalmente desarrollado en el Institute for Neuro-Physiological Psychology (INPP), se desarrolló un test de criba y un programa de intervención escolar para capacitar a los maestros para identificar signos de inmadurez en el desarrollo psicomotriz, que podrían minar los resultados escolares. Después de una evaluación extensiva, el test de criba y el programa de intervención escolar fueron publicados en 2012, seguidos de un test de criba para profesionales de la salud en el 2014.

Nueva investigación

La nueva investigación llevada a cabo en Polonia el 2016 y 2017 sugiere que estas herramients de criba podrían ser utilizadas de forma más ancha por parte de profesionales involucrados en el desarrollo infantil y la educación, para ayudar a identificar niños y niñas que muestran signos de inmadurez neuromotriz (INM) y que se podrían beneficiar de programas de intervención físicos para minimizar la influencia de trastornos del desarrollo en el éxito educativo.

Los autores comentaron que el estudio muestra que la integración espontánea de reflejos es más completa en los niños de edad escolar que en los de edad preescolar y que la introducción de la criba y el tratamiento de la integración de los reflejos durante la etapa preescolar y primera infancia puede ser una parte de la prevención de trastornos del desarrollo.

El primer estudio, en el que participaron 135 niños (64 niños y 71 niñas) de dos grupos de edad: 4-6 años (grupo edad preescolar) y 7-9 años (grupo edad escolar), reveló que a pesar de la teoría que los reflejos primitivos son inhibidos durante los primeros seis meses de vida, estos pueden persistir, y lo hacen, en la población general. Los autores comentaron que el estudio muestra que la integración espontánea de reflejos es más completa en los niños de edad escolar que en los de edad preescolar y que la introducción de la criba y el tratamiento de la integración de los reflejos durante la etapa preescolar y primera infancia puede ser una parte de la prevención de trastornos del desarrollo. También comentaron que recomendaban estudios con más población para definir una edad estándar más cuidadosa para la integración.

Un segundo estudio del mismo equipo con 35 niños de edad preescolar, evaluados usando tanto el Test de criba INPP (10) como el Test de Competencia Motora mostraron que cuanto mayor es la severidad de los reflejos, menor competencia motriz se da. Los autores concluyeron que parece razonable incluir la terapia de integración de los reflejos en niños con bajas habilidades psicomotrices. La evaluación rutinaria de los reflejos primitivos puede contribuir a mejorar el desarrollo psicomotriz temprano en niños con necesidades, además de prevenir dificultades que los niños pueden encontrar en su vida social y escolar.

*El artículo se publicó originalmente en inglés en la web de lo INPP. Podéis leer el original en: https://www.inpp.org.uk/new-research-why-physical-foundations-for-learning-matter/

Sally Goddard Blythe es Psicóloga, Máster en Ciencias y directora del The Institute for Neuro-Physiological Psychology (INPP Chester) Más información: http://www.inpp.org.uk