A lo largo de más de 35 años de larga trayectoria en el campo educativo, ha pisado el aula y la escuela durante varias décadas como maestro. También ha colaborado en el diseño de políticas educativas y actualmente es el Director de la Plataforma para la Innovación de la Fundación Botín. Su pensamiento está impregnado de una profunda confianza en la infancia y en aquello que el arte puede llegar a desarrollar en nuestra condición humana. Con motivo de la jornada conmemorativa del centenario de las Escuelas Waldorf, visita Barcelona y compartimos un rato filosofando y poetitzando la educación.

¿Cuál es su opinión sobre el ámbito socioemocional en nuestro país?

La Educación Socioemocional es parte de la vida de la escuela. No solo se trata de un aprendizaje escolar, sino de una forma de estar en el mundo, conectado con lo que sientes. No hablo solo de los niños, sino también de los maestros y las familias. Los programas de la Fundación Botín, ahora en más de 400 escuelas, se están ampliando constantemente y teniendo mucho éxito.

Hay muchas maneras de aprender a ser humano, y el arte es una experiencia significativa y conectada, una forma de vivir.

Y ¿cuál sería la clave de este éxito?

Para mí la clave es el arte. Hay muchas maneras de aprender a ser humano, y el arte es una experiencia significativa y conectada, una forma de vivir. Todo el mundo es creativo, y hay que confiar en la propia creatividad. Si lo aprendes cuando eres un niño, haces uso de ello toda la vida, allá donde vayas. No es solo una forma de expresar, sino de vivir.

Esto implica mirar al niño como un ser creativo, con todas las consecuencias.

Los niños son cocreadores de nuestro mundo. Cada niño que llega a una familia, cambia la familia. Cada niño que entra en un aula, transforma el aula. Llevan algo con ellos que merece la pena conocer y respetar. A menudo pensamos que son cosas de niños, solo porque nosotros somos adultos, sin ser conscientes de lo que pueden aportarnos. Los niños tienen sus propios derechos.

Un buen maestro tendría que saber leer estos lenguajes y acompañar al niño a hacer algo con esto.

También desde el punto de vista Socioemocional

¡Por supuesto! Ellos sienten cosas que nosotros no podemos sentir, porque hemos olvidado cómo hacerlo. Y quizás no son capaces de expresarlas verbalmente, pero si observamos su conducta, su movimiento, su juego, sabremos qué están sintiendo. Un buen maestro tendría que saber leer estos lenguajes y acompañar al niño a hacer algo con esto.

Maestros artistas

Por eso hace falta que los maestros seamos emocionalmente creativos

Ser maestro es como ser un artista, es un arte. Si no lo vives así, puede ser un trabajo muy duro. Tienes que asumir que hay que aprender de los niños, modificar la actitud contraria. Recordamos la Declaración Universal de los Derechos de los Niños de las Naciones Unidas, donde dice que los niños tienen voz.

Y, ¿la tienen realmente en la escuela?

Todavía no, pero al menos hay un marco que dice que deberían tenerla. De todos los países que he visitado, todavía no he visto que esto se esté haciendo realmente, que el niño sea parte activa de la escuela, que pueda tomar decisiones y asumir las consecuencias, que pueda contrariar al maestro… Está pasando y está creciendo, pero necesita tiempo.

Respecto a las necesidades de los niños, ¿necesitan lo mismo que hace unos años?

No, ha habido cambios muy importantes. Los niños son ciudadanos de un mundo que tiene una influencia sobre lo que pasa en la familia. Hace cien años había la necesidad de alfabetizarse para hacer progresar la familia. Ahora los niños se alfabetizan sin casi ningún problema.

Estoy convencido que es a través del arte que podemos acompañar los problemas sociales, mentales, de relación, y aportar más equilibrio a sus vidas.

¿Nuestro sistema educativo está satisfaciendo las necesidades actuales de los niños?

La escuela tiene que transformarse para encontrarse con las necesidades reales de los niños, que son distintas a las de hace unos años. Los problemas en salud mental infantil han crecido y siguen creciendo. Estoy convencido que es a través del arte que podemos acompañar los problemas sociales, mentales, de relación, y aportar más equilibrio a sus vidas. Y esto podemos hacerlo en la escuela.

Acompañarles a ser más humanos…

El arte es una expresión de nosotros mismos, y a base de practicar arte aprendemos sobre nosotros mismos. Tenemos una experiencia diferente de vida cuando le ponemos lo que sentimos, en cualquier arte: la moda, la arquitectura, el lenguaje, las palabras… Si lo usamos, veremos como esto se acerca más a lo que los niños necesitan. No podemos darles únicamente conocimientos abstractos y técnicos. Son importantes, pero no únicos, necesitamos algo más.

Relacionarnos también puede ser un arte…

Sí, la manera como reaccionamos, como escuchamos, como somos empáticos, como estamos preparados por los cambios, como sabemos enfadarnos… esto es el arte real de los humanos. Si no lo usamos, nos perdemos algo importante.

Cuando un maestro trabaja de manera artística, los niños encuentran sentido y significado a lo que hacen.

Y, ¿cómo trabajar las asignaturas transversales de manera artística?

Cualquier niño a quien des un papel y un lápiz, empieza a dibujar. Nuestra naturaleza es creativa, y necesitamos potenciarla desde la educación. Cuando un maestro trabaja de manera artística, los niños encuentran sentido y significado a lo que hacen. Ahora ya sabemos que las conexiones en el cerebro se producen a través del movimiento. ¿Por qué les hacemos estar sentados tantas horas en una silla? Muévete, canta, baila las matemáticas y apréndelas con todo el cuerpo, no solo con la cabeza!

¿Favoreceríamos así el éxito escolar?

La creatividad es un factor económico muy importante, necesitamos gente creativa, por eso hay que potenciarlo desde la educación. Hace poco, un niño de 6 años explicaba con alegría que había conocido la letra R. La madre le preguntó si habían estado leyendo, y él respondió que no, que la había conocido personalmente. Este vínculo emocional marca la diferencia en la manera de trabajar las transversales de una forma artística.

Tenemos que encontrar aquello poético, está desapareciendo de la educación y lo necesitamos para desarrollar el potencial simbólico.

Es casi poetitzar el acto educativo…

Tenemos que encontrar aquello poético, está desapareciendo de la educación y lo necesitamos para desarrollar el potencial simbólico. Si no, tenemos niños que no son niños.

Y por tanto, adultos que son niños toda la vida porque no lo han sido de pequeños…

Exacto. Todos los niños son curiosos e imaginativos. Tenemos que mantener estas cualidades vivas, y la educación actual las está sofocando. Sabemos que como seres humanos, sobrevivimos mejor cuando somos una especie más empática y respetuosa con el mundo que nos rodea. ¿Por qué matarlo, cuando tendríamos que potenciarlo?

Siempre aprendiendo

Por eso hace falta que los maestros hagamos algo antes

Por supuesto, y no en términos de valorar si está bien o mal, sino en términos de desarrollo personal. Un docente nunca es un buen maestro, siempre está aprendiendo a serlo. Nunca somos nada definitivamente, siempre estamos aconteciendo.

Así una escuela también tendría que estar siempre en el proceso de devenir una escuela mejor

Las escuelas son lugares donde acontecer y desarrollarse, y ellas mismas están en movimiento para devenir mejores escuelas, o tendrían que estar haciéndolo. Cuando entendemos esto, sentimos coraje, porque la vida se trata de ir aconteciendo con el contacto con los otros, con las experiencias que vivimos a lo largo del tiempo… todo esto nos da mucha libertad para continuar adelante.

¡Y esperanza!

Sí, y sobre todo, aprender a cometer errores, es parte de la transformación humana. Confiar en el devenir es confiar en la vida.

¿Cree que es real que podamos educar esta actitud confiada y cooperativa cuando los maestros no lo estamos acabando de hacer entre nosotros?

Los niños son muy conscientes cuando estamos enseñando algo que los adultos no podemos hacer. Hoy en día está muy demostrado que la mejor manera de mejorar la educación es la cooperación entre los maestros. Ni los exámenes, ni que el gobierno diga lo que tienen que hacer los niños en las escuelas, sino que los maestros aprendan de los maestros, que haya intercambio de experiencias, grupos de aprendizaje compartido, etc. Lo que hace una buena escuela es la colaboración, porque el individuo se hace responsable, no la autoridad externa, y siente el apoyo del colectivo para salir adelante.

Hay niños que pueden ser mucho más responsables de lo que pensamos, si les dejamos decidir, son realmente sabios.

Sería una manera de compartir la responsabilidad individual, y que los niños lo puedan ver y puedan aprender

Hay niños que pueden ser mucho más responsables de lo que pensamos. Si les dejamos decidir, son realmente sabios. Cuando ellos se ocupan de elaborar las normas, por ejemplo, son mucho más estrictas que las que hacen los adultos, y las acostumbran a respetar sin demasiados problemas. Infravaloramos su sentido de la responsabilidad. He viajado por todo el mundo, y he quedado maravillado al ver niños de Sur América organizar la vida para todo el pueblo. Han encontrado maneras de colaborar y trabajar para salir adelante que los adultos no habrían podido encontrar, gracias a su sentido de la responsabilidad y su imaginación, cualidades que no están todavía atrofiadas. Los niños son agentes de cambio de la sociedad, nos ayudan a saber qué es mejor para nosotros.

Y ¿como lo llevamos a la educación, todo esto?

La Educación socioemocional está entrando en las escuelas. No está provocando grandes cambios, pero está dejando semillas. Todo depende de la persona, de lo individual, es de dentro hacia afuera. Paso a paso: no se trata de hacer grandes leyes institucionales, sino de ser creativo e inspirador.

A pesar de que este tipo de educacion está vigente tenemos que encontrar un equilibrio entre cuidarlos, y confiar en ellos para mostrarles el mundo que les tiene que dar la bienvenida.

Usted fue un educador Steiner. ¿Valida todavía sus principios pedagógicos?

Sí, y a pesar de que este tipo de educación está vigente, tiene que cambiar algunos aspectos. Nunca es fácil la transformación segura, pero es una necesidad. Tenemos que escuchar a los niños, al mundo, y aprender. Tenemos que encontrar un equilibrio entre cuidarlos, y confiar en ellos para mostrarles el mundo que les tiene que dar la bienvenida.

Ambos son movimientos necesarios en educación…

Si no, no hay evolución. El miedo es una expresión de la necesidad de sentirse seguro. Tenemos que confiar en la libertad. Educar quiere decir saber que todos pertenecemos a la misma raza humana, compartimos el mundo sea cual sea la manera como expresamos la identidad. Debemos crear espacios creativos –tenemos la capacidad imaginativa- para encontrar soluciones y abrir nuevos espacios. Aprender quiere decir esto: abrir nuevos espacios.

Christopher Clouder es miembro de la Royal Society of Arts, y Director Ejecutivo del Comité Europeo Steiner Waldorf. Autor de numerosos libros y artículos, es experto en Educación Socioemocional, Creatividad e Innovación.

Fotos: Aina Martos