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El patio de la escuela siempre había sido un espacio público y un espacio de juegos y de encuentros para las persones

Antonio Labarta

Hace tres años publicamos el post que podéis consultar clicando en Almudévar: el inicio de un proyecto. Durante este tiempo hemos compartido su ilusión y su camino. Con momentos donde todo era fácil y con otros de dificultades. Las palabras dichas por el alcalde Antonio Labarta al inicio del proceso, en 2015 “El patio de la escuela siempre había sido un espacio público y un espacio de juegos y de encuentros para las persones”, pueden resumir la filosofía de este proyecto colectivo.

El sábado 9 de febrero de 2019, se hace la I Jornada AL RECREO sobre educación artística, paisajismo y desarrollo comunitario para visibilizar el valor de los patios escolares a partir de experiencias de trabajo que van desde lo local hacia lo internacional en materia de intervenciones artísticas, medioambientales y paisajísticas que promueven el bienestar y la calidad de la educación en el ámbito escolar.

El grupo “Un cole una ilusión” de la AMYPA Mariano Tomeo de la escuela pública Santos Samper de Almudévar  presentaron su experiencia de transformación del patio de la escuela. Asistimos con una representación de diez personas del grupo de trabajo COMO ESTÁ EL PATIO de la AM Rosa Sensat. Al acabar tuvimos la ocasión de compartir con su comunidad educativa la visita en la escuela para conocer la situación actual del patio.

Con sus palabras, os hacemos un resumen de lo que nos explicaron:

El inicio fue muy ilusionante, fue un momento de leer y aprender de otros, y de conocernos, con todo lo que íbamos haciendo. La realidad es que empezábamos con cero euros. Un grupo empezó con el diseño, nos formamos, informamos y documentamos. Vinieron Carme y Pitu, Alfredo Larraz y Javier Mendiara, todos maestros jubilados expertos en el tema. Cuestionarios familias, docentes, dibujos de los niños. Horas de reuniones y debates. Iván Pagnussatt, padre de la escuela, nos hizo una estupenda lámina que nos permitió visualizar lo que queríamos y darlo a conocer.

Organizamos muchas actividades para obtener recursos y donaciones: tarima, olivos, maquinaria de Hidroman, cajones de madera, bobinas de madera. Y de toda la gente, asociaciones o empresas que ha colaborado con nosotros para realizar talleres, actividades en la fiesta, músicos, fotos con dron, montaje de vídeo, donarnos materiales para sortear…

En este primer año se creó un gran grupo humano. Muy importante, el valor social del proyecto. Lo creó el mismo proyecto, pero sobre todo los eventos que hicimos para obtener financiación. Fueron unos meses MUY INTENSOS: financiación, diseño, elaborar el proyecto, planificar obras, participar en los actos que organizamos… ¡Mucha intensidad! Demasiada, si miramos hacia atrás.

Las primeras obras empezaron el verano del 2016, levantamos todo el terreno para el drenaje, desmontamos montones de palés, muchos fines de semana de trabajo…  Fue un verano muy intenso, muchísimo. Y también duro. Fuimos muy ambiciosos.

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Septiembre de 2016. El momento de inaugurar es muy emocionante, ver el juego de los niños en el nuevo arenero…. Pero también cada vez que inauguras algo el cuerpo te pide parar, el grupo se reestructura.

Algunos eventos que organizamos para financiar, los aprovechamos para formarnos y también para hacer algunas actuaciones en el patio. Tuvimos la oportunidad de que vinieran Heike Freire y Silvia Collado, hicimos la bioconstrucción, la rocalla, las cocinitas, aprendimos a hacer carteles, las casitas de los pájaros, aprendimos sobre plantas, la importancia de los insectos… Pero también cada vez que inauguras algo el cuerpo te pide parar, el grupo se reestructura.

Un grupo de jóvenes ofrece su ayuda aceptarla nos impulsó a actuar y nos animó a continuar. A veces otras personas traen la energía fresca que todo grupo necesita en algún momento.

En los comienzos del verano de 2017, un accidente afectó a la fortaleza del grupo. Aprendimos por el camino, y nos obligaron a certificar el espacio… ¡toda una aventura! Fue duro, pero quizás nos hizo fuertes… Apoyo del Ayuntamiento para superar el momento. Tapamos huecos de 1 cm. porque lo máximo permitido era 0,8, nos hicimos expertas de la masilla, cubrimos nuestros palés tratados con tanto mimo con tablero fenólico…  Ahora queda en el recuerdo, pero tuvimos el patio un año cerrado y eso nos pasó factura. Lanzar el mensaje de que cumplir la normativa, que por cierto no es obligatoria, es fácil.

No nos paramos, hicimos la plantación de la gran duna y las montañitas y…  la espera del invierno fue sobre todo porque el césped tenía que crecer, el espacio ya estaba certificado, pero todo se retrasó… Quizás nos permitió respirar, pero fue muy duro para el grupo, nos sentimos muy solos.

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Pero en abril de 2018 el verde empezó a brillar en nuestro patio. En junio de 2018 celebramos la II jornada de convivencia y juego de la comunidad educativa Santos Samper. Fiesta en la escuela, ocio inclusivo y comunitario. Nuevas energías, pequeños objetivos… Seguimos haciendo pequeñas actuaciones (montaje de una estación meteorológica, 2 elementos de juego, algo más de vegetación…) El proyecto sigue vivo, pero con objetivos diferentes: llevar a cabos pequeñas cosas, mantenimiento, dinamizar propuestas y actividades en el patio…

Dinamizar el espacio. Mantenerlo entre todos los agentes de la comunidad como el espacio colectivo que es.

Descubrir poco a poco las posibilidades del exterior de la escuela. Proyecto de comedor “vivir el patio” El espacio transforma muy poco a poco: los niños, los docentes y las familias necesitan tiempo para que forme parte de ellos. Vamos aprendiendo a esperar. El juego de los niñ@s, nuestro motor de cambio. La importancia de la observación. La paciencia de la artesanía para vivir los procesos.

El patio de la escuela el año 2019


Los cambios profundos solo pueden verse con el tiempo. Un proyecto vivo, el inicio es claro, el final no existe.

Espacios amables, acogedores, sensoriales, que dan voz a los niños, que reflejan unos valores éticos y estéticos dando paso una nueva cultura de niño, de escuela, de ciudad o de pueblo.

Espacios amables, acogedores, sensoriales, que dan voz a los niños, que reflejan unos valores éticos y estéticos dando paso una nueva cultura de niño, de escuela, de ciudad o de pueblo.

Su presentación acababa con una página en blanco como símbolo que todavía queda mucho por hacer y con muchas ganas de hacerlo.

*Arículo aparecido en El nou safareig el 14/02/2019

Carme Cols y Pitu Fernàndez, maestros jubilados que comparten la inquietud de pensar los espacios exteriores de las escuelas para crear exteriores que sean un espacio natural de salud y de bienestar. Con la ayuda otros profesionales, arquitectos, carpinteros, jardineros, pedagogos, encuentran respuestas para repensar los espacios exteriores incidiendo en planteamientos educativos y en las oportunidades que pueden ofrecer.