El aprendizaje cooperativo es una forma de entender la organización de la clase y de las actividades, de forma que se dé lugar a interacciones constantes y participación equitativa de todos los miembros del grupo. Es especialmente interesante para asegurar la inclusión de todo el alumnado. Os proponemos algunos recursos para realizar actividades de forma cooperativa.

Dentro del aprendizaje cooperativo, se entiende por “estructura cooperativa” un tipo de actividad concreta, una manera de organizar el equipo para realizar una tarea. Habitualmente el alumnado de una clase se agrupa en grupos o equipos de base que tienen una organización interna, unas formas de autoevaluación cooperativa, etc.

En las aulas donde se ha introducido el aprendizaje cooperativo se proponen unas formas determinadas de organizar las actividades para que se cumplan los criterios propios de este tipo de aprendizaje. Es lo que se denomina “estructura de la actividad”. Se distinguen estructuras simples (que serían adecuadas para realizar una tarea concreta en un momento determinado) de las complejas (“macroactividades” de aprendizaje que pueden durar varias sesiones, como por ejemplo un proyecto de investigación o la preparación y representación de una obra de teatro).

A continuación explicamos brevemente algunas de las estructuras simples más frecuentes, que se pueden llevar a cabo en cualquier contexto (a pesar de que obviamente os invitamos a conocer mejor los criterios y herramientas organizativas que propone el aprendizaje cooperativo, consultando la bibliografía).

1-2-4

Ante una pregunta o propuesta de reflexión, primero cada cual piensa individualmente. En segundo lugar, comenta con otra persona, y en tercer lugar, en un grupo de cuatro. La idea es que el grupo acabe consensuando una respuesta común.

El número

Es una actividad lúdica, donde se conceden puntos o premios a los grupos según el éxito en las respuestas. Se asigna un número a cada miembro del gran grupo. El educador/a extrae un número al azar (p. ej. de una bolsa con bolitas de números) y pide una respuesta al chico o chica que tiene aquel número. La persona a quien le ha tocado es la que tiene que responder. La puntuación que obtiene será para su grupo. Una opción, menos dependiente de la respuesta “correcta”, es que el/la alumno/a tenga que explicar el trabajo que han realizado, no necesariamente “saber una respuesta”.

Uno para todos

Es similar al anterior, pero en este caso el educador/a pide al azar, a un miembro de cada grupo, el material escrito que está “produciendo” (p. ej. la libreta de investigación, si este es un material que se está elaborando). La nota o comentarios que hace el educador/a son asumidos por todo el grupo.

Lápiz en medio

Se propone una actividad, un problema a resolver, por ejemplo, que se tiene que entregar por escrito. El grupo tiene que acordar la respuesta. Solo cuando la ha consensuado y todos y cada uno la entiende, se puede coger el lápiz y escribirla.

Juego de las palabras

Al final de un tema o de una parte del mismo, el educador/a escribe a la pizarra un conjunto de palabras clave. El grupo tiene que formar frases con aquellas palabras, que sinteticen el trabajado respecto a aquel tema. Después se pone en común con los otros grupos, cosa que puede servir como borrador de un resumen del tema.

Lectura compartida

Es una actividad para entrenarse en la lectura comprensiva. Un miembro del grupo lee el primer párrafo de un texto. El siguiente tiene que resumir lo que ha leído el anterior, y todo el grupo tiene que decir si está de acuerdo con el resumen o no. Después se continúa con el siguiente párrafo.

Parada de tres minutos

Es una actividad útil cuando se hace una explicación “magistral”. De vez en cuando, el educador/a para la explicación y hace una parada de tres minutos. Entonces, cada grupo tiene que pensar tres preguntas sobre lo que se ha explicado. Una vez pasados los tres minutos, cada grupo hace una de sus preguntas por turnos.

Mapa conceptual compartido

Se trata de una actividad de síntesis de un tema, hacer un mapa conceptual o un esquema. Dependiendo del nivel del alumnado, hay que guiarla más o menos. Una opción es repartir las partes del tema entre los miembros del grupo, y que cada uno de ellos prepare una parte del esquema. Después lo tendrán que poner en común y hacer una versión común de forma compartida.

La hoja giratoria

Se trata de la realización de una tarea escrita por turnos, y a la vez conjuntamente. Por ejemplo, si se trata de una redacción, un miembro empieza una parte (un párrafo). Después le pasa la hoja al siguiente, que continúa escribiendo. Sin embargo, todas las personas que forman parte del grupo colaboran, aportan, dan ideas, etc.

El saco de dudas

Después de una actividad o tema, cada chico o chica escribe en un papel, con su nombre y el nombre de su equipo base, una duda que le ha surgido. Una vez escritas todas las dudas, cada miembro del grupo expone a sus compañeros y compañeras su duda. Si se la pueden responder, escribe la respuesta en su libreta. Si no es así, da su hoja al educador/a que la añadirá al “saco de dudas”. En una segunda fase de la actividad, con el gran grupo, el educador/a saca dudas del saco y pregunta por si hay alguien que sabe la respuesta. En caso de que no, él/ella mismo/a las resuelve si puede y lo encuentra oportuno, o lo plantea como un reto al grupo para buscar la solución (puede generar una nueva investigación)

El rompecabezas (también llamada Los cuatro sabios)

Esta estructura se puede utilizar para una actividad corta, pero es más habitual hacerla durante unos cuántos días, y por tanto no sería exactamente una estructura simple. Se divide un tema que se está trabajando en varias partes. A cada miembro del equipo base se le asigna uno de los temas, en el que será “especialista”. Entonces se reúnen los especialistas de cada tema (por lo tanto, un miembro de cada grupo por tema) y buscan información, la debaten, la sintetizan, etc. Cuando ya la dominan, vuelven a su equipo de base y comparten la información, de forma que todos tienen que comprender bien el tema que su compañero/a les explica.

Miquel Àngel Alabart es maestro y psicopedagogo. Ha sido asesor del ICE de la UAB en temas de didáctica y trabajo por proyectos. En la actualidad trabaja como psicopedagogo, terapeuta Gestalt y familiar y formador a la Asociación Arae. Es director de las revistas Barbiana y Viure en família y profesor asociado a la Universidad de Vic.

Bibliografía

Johnson, D. W., Johnson, R. T. i Holubec, E. J. (1999): El aprendizaje cooperativo en el aula. Buenos Aires: Paidós

Pujolàs, P. (2003): Aprendre junts alumnes diferents. Vic, Eumo